Thursday, January 26, 2006

cuestión eólica

sucede que un día caes en cuenta de que perteneces a un grupo "discretamente" marginado de la sociedad, y te das cuenta de que no eres el único; adivinas cómo es que has llegado hasta ahí pero de todos modos volteas con vértigo. ¿no sabes de qué estoy hablando? unas pistas demasiado ambiguas: se nos apoda de varias maneras, se nos niega la entrada a ciertos sitios, se nos difama, juegan sucio con nosotros (no, no somos homosexuales ni indigentes ni mujeres ni trasvestis ni colombianos ni animales ni judíos ni bebés ni campesinos ni viejillos ni negros ni drogadictos ni asesinos ni autóctonos ni discapacitados ni neohippies ni ermitaños).

muchos coinciden en llamarnos los desheredados, aunque los más conservadores nos conocen como los malditos. y no es extraño que esos mismos que nos hacen cara de fuchi sean los mismos que se han auto-galardonado con alguna enseña invisible que incrementa su calidad en tres puntos, que por inercia los ha colocado un peldaño más arriba de ti y de mí y que les ha activado una glándula oculta en el colon descendente y que siempre está manchada de caca que ocaciona una actitud prepotente e indeseable.

bueno, pues esos ojetes se olvidaron de algo y es que en las alturas el viento sopla fuerte y si no te cuidas de que el aire no entre por tus fosas nasales puede reventar tu cerebro en poco tiempo sin que te des cuenta siquiera - salvo por el eco de un sonido muy parecido a un pedo-, lo cual probablemente te llevaría a actuar belicosamente (inclusive contra tus llamados camaradas) y a decir cosas sin sentido con gritos desgarradores de idiota perseguido; ingenumente (y ya con cerebros reducidos a pelusa de peluche de 1920) estos grandes sujetos se plantan ante corrientes de aire más cabreadas que la ira misma, se aferran a sus diamantes, se empujan mutuamente, se pellizcan tratando de mantenerse en pie. unos cuantos se han precipitado hacia el vacío. los que quedan confían en que su felicidad plástica durará para siempre ¿pero qué se podría esperar de sujetos que parecen haber salido de una operación de lobotomía?

algo está claro: después de una tormenta el viento se tranquiliza. y ese es nuestro viento: el viento de la tranquilidad. pero por ahora el clima es más violento que nunca, y no sólo es el coraje de pacha mama, también los malditos nos hemos unido a estos vientos que gritan revolución. la élite lo sabe y también se defienden con violencia, valiéndose de trucos viles. pero sus cartas se están acabando. no falta mucho.

1 Maldiciones:

At 6:43 PM, Blogger El de-compuesto said...

oye, estupendo mano, me encanta lo que dices. Y cuando no se cae esa gente de la montaña, al menos de vez en cuando les cae un toro en la cabeza. Saaaabes.

 

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